Tal vez deberíamos pararnos a pensar un poco más en cómo nos ven y un poco menos en que pueden querer ver en nosotras. Si por algo nos diferenciamos es en nuestra indiscutible capacidad de hacer complicadas las cosas, frente a la de ellos por simplificarlo todo.
Aquí reside la diferencia, la gran diferencia, la magnánima diferencia… la diferencia que todo lo jode.
Necesitamos pensar que existe un hombre perfecto (al menos perfecto para nosotras), sentirnos motivadas en la búsqueda y la larga espera. Sabemos que tendrá defectos, que no siempre las cosas irán bien… pero que nos aportará mucho más que aquello que nos negará.
Y un día lo encontramos (o eso parece, claro). Está ahí, con su porte, con su sonrisa, mirándonos de reojo mientras habla con sus amigos. O está ahí, con ese estilo que no te convence pero que te hace sentir “ese tío tiene algo”, algo que te atrae aunque seas 8aparentemente) la única que lo ve. O también puede que sea un estereotipo que nunca ha captado tu atención pero que, sin saber cómo… esta vez te magnetiza.
Esto puede ocurrirnos es diferentes ámbitos y/o situaciones, pongamos por esta vez el ejemplo de un local o salón en el que hay una gran multitud de gente.
Podemos reaccionar de diferentes maneras;
-La primera:
Piensas. Mal, muy mal. No hay que pensar. Un tío es como un coche de carreras, eficiente, seguro o no… pero hecho para llegar cuanto antes a la meta, sea cual sea y esté donde esté.
Las preguntas oscilan desde un tímido ¿Por qué me está mirando? Hasta un inexplicable ¿será él?
Chati, relájate y respira profundo porque creo, muy sinceramente, que no te llega suficiente oxigeno al cerebro. ¿Aun no sabes cómo se llama y ya estás pensando en si es mas de casa en el campo o ático en el centro? Tienes mucho que aprender, te quedan muchas hostias por darte aún. Eres una JUNIOR.
-La segunda:
Finges. No le haces caso, disimulas muy bien, pero controlas y vigilas. Podría darte resultado, pero tienes un 75% de posibilidades de que en un radio de 15 minutos (equivalente aproximadamente a 3 o 4 miradas) se ponga a mirar a otra.
No lo olvides, siempre hubo alguien antes que tú, también puede haberlo después.
Nena, deberías tramar un plan. Suele dar resultados “trasladar tu posición” justo en el instante en el que él te mire (para que vea a dónde vas) y colocarte en un sitio estratégico, al que él pueda acercarse sin necesidad de recurrir a un conocido para disimular. Las zona de los baños, cerca de la barra, la puerta (…). Arriesgado, pero no está mal. Suerte querida SENIOR.
-La tercera:
Correspondes. No niegas las miradas; si sonríe, tú también; si continúa su conversación, tú lo mismo. Es bastante efectivo, tienes entre un 50 y un 68% de posibilidades de que se acerque a preguntarte si os habéis visto antes (en plan, no sé qué decirte), y entre un 50% y un 32% de que se acerque preguntándote quien eres, a palo seco.
Cuidado, que no se te vea el plumero. No estaría de más que no fueses directa, responder un “No sé, me he dado cuenta de que mirabas demasiado” estaría bien para ver cómo reacciona.
Girl, lo estás haciendo bien. Tú puedes… continúa querida FLOWING.
-La cuarta:
Acción-reacción-repercusión. Combo al canto. Toda apuesta tiene su riesgo. No apto para cardiacas, antiguas alumnas del colegio del opus ni chicas con estrabismo (se te va a torcer el ojo, fijo).
El combo consiste en la correcta utilización de dos de las reacciones con una adaptación de la tercera.
Paso uno: ignora sus primeras ojeadas. Para ello es importante recordar que los límites son 15 minutos (equivalentes aproximadamente a 3 o 4 miradas) ACCIÓN
Paso dos: traslada tu posición. Si no te busca visualmente entre la gente hasta encontrarte, ni te molestes. Abandona. Si esto ocurre… REACCIÓN.
Paso tres: (Adaptación de la tercera reacción) Que no se acerque, que no domine. Acércate tú. Un simple pero efectivo “Perdona… me estabas mirando?” les deja K.O.
Si eres capaz de reaccionar impulsiva pero racionalmente, y llevar a cabo de una forma correcta (y no forzada) estos tres paso, eres de las mías querida SMART.
No hay comentarios:
Publicar un comentario