Las redes sociales nos han facilitado la comunicación con nuestros seres queridos, amigos y compañeros (bien sea de clase, como de trabajo). Nos hemos acostumbrado a conocer a quienes irrumpen en nuestras vidas a través de sus perfiles, fotos, estados, páginas de las que son fieles (…).
Hay diferentes tipos de redes sociales, pero yo hablo especialmente de la conocida Facebook. Me siento en ella como en casa, la considero el “Starbucks” que no tenemos en Alicante, un lugar de encuentro en el que poder ponerme al día con las personas que yo quiera, cuando quiera. Y a las que no, que les den un “Dejé el chat abierto pero estaba haciendo cosas y no me enteré” y problema resuelto.
Pero, Y si no se ni como se llama?
Personalmente, no me subestimes. Nada es imposible y yo soy una prueba de ello. Las redes sociales son la viva imagen del pro y el contra conviviendo en la misma palabra.
Si han necesitado leer ese párrafo dos veces, te entiendo. Aun eres JUNIOR, cierto?
Veamos, es tan sencillo como aplicarnos el refrán del “No hagas lo que no quieres que te hagan”. Una red social ofrece la posibilidad de encontrar y conocer, pero también la de ser encontrados y conocidos.
A mí no me importa estar expuesta. Soy una tía bastante transparente, de esas que han rellenado casi todo su perfil y lo mantiene abierto a amigos (al publico desconocido no, solo el nombre, que soy transparente pero no idiota) pero bueno, no hablemos de mi. Hablemos de ellos, que se me va de las manos el ego y no encuentro regreso.
Lo que pretendo deciros es que quien busca, encuentra. No sabes cómo se llama, su edad, de donde es, que hace… no importa. Tenéis algo en común, algo muy valioso. El sitio donde le ves normalmente, la gente que le acompaña. Esto en las redes sociales es un REGALO DE LA HOSTIA. Mata Hari hubiese dedicado semanas, meses de investigación para descubrir algo como eso… y posteriormente te hubiese cobrado en zafiros rusos si querías tener conocimiento de ellos. Dos datos importantísimos que, traducidos a nuestra fuente de búsqueda (el siempre venerado FACEBOOK) te ofrecen localizar a cualquiera, sin pudor… sin dejar huellas.
-Lugares. Donde le ves normalmente? Universidad, trabajo, bar favorito, zona… no importa. Rastrea, pero hazlo bien. Puedes encontrar a cualquiera ahí dentro. Hasta los perros tienen Facebook.
-Amigos. Salta de persona en persona, es lento y extremadamente aburrido… pero tiene resultado. Facebook mantiene invariablemente abierta la posibilidad de ver la lista de amigos de cualquier miembro de ésta gran familia. Te sorprenderá comprobar que, efectivamente el mundo es un pañuelo, y que encontraras a muchos conocidos por el camino.
Los contras son evidentes. No todo el mundo tiene una foto de perfil en la que se le vea claramente, algunos ni siquiera se les ve en ausencia de claridad, puedes llegar a invertir demasiado tiempo en ello. Tampoco es aconsejable obsesionarse con el tema. Todo pasa por algo, si no aparece pronto… que le den.
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