lunes, 28 de noviembre de 2011

Tipos de casas y tipos de coches. Metáforas del hombre y la mujer.

De todos es sabido que, cada experto, relaciona instintivamente los conocimientos generales con aquellos característicos de su especialización.  Por ejemplo, un experto en moda te explicará la prima de riesgo tomando como ejemplo la diferencia descomunal de precio entre dos abrigos hechos de los mismos materiales, uno es de un diseñador de renombre y el otro de una rienda de barrio.

Así nos pasa a todos. Tanto a ellos como a nosotras. Cada uno de nosotros intentamos explicar cómo es el otro a partir de un conocimiento previo diferente. Nosotras los comparamos con casas, ellos nos comparan con coches.

Tipos de casas:
Todas ellas comparten un principio fundamental en su distribución interna. Normalmente, cuentan con una entrada o recibidor, que da lugar a un pasillo por el que se accede de exterior a interior a comedor, cocina, y habitaciones.

Ático: espacio habitable ubicado directamente debajo de la azotea de un edificio y sobre el resto de viviendas. Suele guardar diferentes notables en cuanto a distribución y condiciones, siendo casas de mayor lujo y precio.
            -distinguido y diferente al resto de hogares con los que comparte edificio. Ese tipo de chicos accesible pero que tienen “algo” especial. El tipo de chico que toda madre quiere para su hija, responsable, educado y romántico.

Estudio: espacio habitable de carácter diáfano en el que conviven en un solo espacio dormitorio, zona común y cocina y en el que, por problemas de espacio, el cuarto de baño es reducido.
            -Sencillo y sin capacidad para cosas “sin importancia”, con la comodidad de que no hay nada que esconder. “Lo que hay es lo que ves”.

Adosado: Vivienda que comparte uno o dos muros con una o dos viviendas más de semejante apariencia y/o estructura.
            -Este tipo de chicos son esos que tienen un amigo, igual que él… pero que te cae mal. Pesado, caradura y plasta que se acopla a los planes románticos y se llevan a tu chico al futbol el único día de la semana que tenéis tiempo para estar juntos.

Dúplex: vivienda que tiene dos pisos conectados entre sí por una escalera interior.
-Se trata de ese tipo de chico que te presenta poco a poco. Que te cuesta demasiado tiempo conocer en plenitud… de esos en los que no es complicado acceder a su “zona social” (primera planta: comedor, sala de estar/ amigos, compañeros de trabajo) pero cuesta mucho acceder a la planta superior (habitaciones /familia). También sabe diferenciar entre lo importante y lo secundario, darte prioridad cuando la tienes, dedicarte tiempo a ti sin descuidar el resto de personas.


Tipos de coches:
Todos ellos están diseñados para llegar de manera rápida y segura a un lugar determinado. La gran mayoría tiene complementos (que pueden ser de serie o no) que los hace diferente unos de otros, pero también más confortables y seguros. Cada uno necesita un tipo especializado de conducción y, en un medio no adecuado, puede resultar contraproducente hasta el punto de estropearse.

Camioneta: es un automóvil de carga que tiene en su parte trasera una plataforma descubierta, en que se pueden colocar objetos grandes.
            -Chica sencilla pero eficaz y productiva. Con la que podras hacer mil cosas… desde cena romántica en el mejor restaurante de la ciudad,  a fin de semana en la montaña con tienda de campaña

Turismo: Un automóvil de turismo o simplemente "turismo" es un automóvil relativamente bajo, con capacidad para transportar unas cuatro o cinco personas y equipaje.
            -En resumidas cuentas, el tipo de coche más común que existe. Una chica que responde a las necesidades básicas de un hombre (trabajadora, inteligente, simpática) sin renunciar al físico, aunque tampoco se traten de “diseños” especialmente hermosos.

Todoterreno: Un automóvil todoterreno está específicamente diseñado para conducción en todoterreno, es decir, en superficies de tierra, de arena, de piedras y agua, y en pendientes pronunciadas. Disponen de mecanismos necesarios para este tipo de conducción, como la tracción a las cuatro ruedas y la reductora de marchas.
            -Una chica de bandera, la típica mujer que puede con todo… que con el pasar de los meses y años de una relación sigue siendo la que era.

Deportivo: Normalmente suelen ser de dos plazas, aunque también hay deportivos con cuatro plazas. En muchos casos, las dos plazas traseras son pequeñas y poco aptas para adultos; esta configuración de asientos se la llama 2+2.
-Inevitable no mirarla y admirarla. Guapa, comprensiva, trabajadora de éxito… respetada por todos, envidiada por muchas. Casi inalcanzable, precisa de un canjeo previo… éste tipo de coches suelen aparcarse en el garaje de un Dúplex.

Casualidad, causalidad y destino. Dos factores y el reloj biológico.

“Es en ese instante que, ese chico tan, tan, tan todo que no sabes quién ni como es, ese con el que sueles cruzarte en las máquinas de la zona de descanso, aparece de nuevo y ups!... te ha pillado mirando. Dos o tres días más tarde de nuevo, y así, así hasta que un día dejáis de veros siempre a la misma hora en el mismo sitio, sino que también comenzáis a coincidir en los pasillos, la fotocopiadora, etc.”

Casualidad: Combinación de circunstancias imprevisibles e inevitables
Causalidad: Relación entre una causa y su efecto.
Destino: Fuerza desconocida de la que se cree que actúa de forma inevitable sobre las personas y los acontecimientos.

Pues eso, estas esperando para salir en busca de tu rutinario botellín de agua, y piensas “No, no voy a ir” a los diez minutos te entra sed y piensas de nuevo “Bueno, espero a terminar de copiar esta página y voy a la máquina”, pero sin saber por qué se te enciende la bombilla, y una inexplicable pero fuerte fuerza te empuja a salir en busca de tu dichoso botellín de agua. Abres la puerta y… pun!

            -Hola
            -Hola- contestas tú con el modo “rojo” ON

¿Qué ha pasado? ¿Ojalá hubiese salido hace 15 minutos? O… ¿menos mal que salí 15 minutos más tarde? Sinceramente, qué más da?
La verdadera cuestión es en lo que vas a pensar el resto del día.

JUNIOR: es el destino. Debíamos cruzarnos, nos hemos cruzado.

SENIOR: es una casualidad. Buena, bonita y barata casualidad (el botellín de agua solo cuesta 45 cnt)

FLOWING: Causalidad. Ambos pasamos en el mismo espacio 5 días a la semana, 8 horas al día. Él está + Yo estoy= podemos cruzarnos.

SMART: reloj biológico.

Si, así es nenas. El reloj biológico es un extra que, paradójicamente, viene de serie con la mujer. Una de esas cosas que encarecen el producto pero que no se pueden quitar. Como cuando copras apio… que te lo pesan sin tocar pero después las hojas (que es lo que más pesa) se las quitan. Incomprensible, inaceptable… pero es así, así pasa y debemos asumirlo.

Los relojes biológicos han ido prosperando y evolucionando junto a nuestra propia condición de mujeres. Ha perdido esa faceta única de pitar a los 29 años, 4 meses, 2 semanas, 4 días, 16 horas, 47 minutos y 8 segundos al grito de: -Niños! Niños! Niños!-. Sino que también se ha adaptado a las nuevas tecnologías, registrando automáticamente varias alarmas que, como si el despertador de un teléfono móvil se tratara, a veces no sabes ni por que suenan, si las pusiste tú o venían con el teléfono, y si puedes o no borrarlas.

De manera inconsciente, cuando pasa por delante de ti más de tres veces a determinada hora y en determinado lugar, tu reloj biológico guarda una alarma que sonará, incomprensible, inaceptable… pero es así, así pasa y debemos asumirlo.

A ti te dio sed a la misma hora que todos los días, pero como un par de veces has ido a comprar ese botellín de agua más tarde de lo normal… te lo has topado, porque era su hora de cambio de sección. Tu reloj asimila esa hora como hora en la que debes, sin saber conscientemente por qué, ir a las máquinas. Cuando quieres ir a por agua antes de que llegue el ensordecedor e imparable pitido de esa alarma, un subconsciente informado de cuando has de movilizarte, te impone escusas que te gritan que has de quedarte sentada un rato más, aunque te estés meando tanto que sientas que no puedes aguantar. En ese preciso instante…

-Hola
            -Hola- contestas tú con el modo “rojo” ON

viernes, 25 de noviembre de 2011

Investigación de campo y recopilación de los primeros datos para basar la actuación posterior. (PROLOGO: “Redes sociales. La gran herramienta”)

Ahí está. Ya está.
Le has encontrado, aún no sabes ni como.
Le has agregado, con dos ovarios.
Te ha aceptado, y eso te sorprende.

Sólo si no sabes que hacer, Compórtate como en una partida de ajedrez.
Naturalidad, sé que es complicado pedir eso en un ámbito internautico, pero así debe de ser. Forzar las cosas solo sirve para desgastar, dejar que todo pase por sí mismo es como enviar una carta a Papá Nöel con 23 años y pretender que te lleguen los regalos.
Si él no quisiera jugar al ajedrez hubiese dicho “No” a tu petición de amistad. Recuerda que también puede que te haya aceptado por el típico “Me suena y no sé de qué”, eso es malo… tanto que como cotillee tu perfil y compruebe que no te conoce (aunque os veáis a menudo) te borrará sin compasión de su lista de amigos.
Si pasa un día y no te ha borrado, enhorabuena. Sabe quién eres y te acepta encantado o (más probablemente) sabe que le conoces pero no le importa pertenecer a tu vida facebookiana.
Existe una pequeña excepción, aquella en la que has pasado tan sumamente desapercibida para él que aunque te ha aceptado para ver tus fotos, ha leído tu perfil y ha comprobado vuestros puntos en común, no te ha visto en su vida… en ese caso se pondrá en contacto contigo y preguntará “perdona, nos conocemos de algo?”. Tranquila, no te precipites. Explícale donde le ves normalmente y miente como una bellaca basándote en un “Llegué a tu perfil por casualidad y me dije: por que no?”.
Claro está, y esto no hace falta que se lo explique nadie, mientras esto no pase aprovecha y cotillea su perfil, el tipo de música que escucha, que autores/libros lee, cuales son las películas que más le han gustado. A esto llámalo investigación de campo, si no conoces los grupos, autores o películas... búscalos en internet… puedes aprender algo muy valioso que, en una relación cuesta meses llegar a dominar… y utilizar esos datos, aunque no todos los compartas, para entablar temas de conversación. Siempre tendrás una buena excusa para enviarle un mensaje el próximo concierto en España, el nuevo libro de la saga o el próximo estreno de ese mismo director. Éste primer paso ha sido como la colocación de las figuras sobre el tablero.

Si no ha pasado nada de eso y, tras el paso de uno o dos días aun no habéis tenido contacto escrito (digo escrito por que muy posiblemente si soléis coincidir seguiréis haciéndolo y él, si no es muy tonto… te ha visto pulular por su terreno) llega la hora de mover ficha. Oficialmente él te cede el turno, si tú has querido jugar, tú moverás primero. Puede parecer un gesto de caballerosidad entre contrincantes. Y una mierda. Así de claro. Tú empiezas, tú muestras antes tu estrategia. Pero no pasa nada.
Solo puedes mover un peón, pero tienes dos opciones. Puedes mover uno o dos espacios, dos movimientos en definitiva. Tienes un rango de actuación de dos casillas, esto significa que puede irrumpir en su espacio dos veces, pero con un peón. Lo más llano, lo más débil, lo menos íntimo. Un “me gusta”, un comentario a algo que tenga que ver con sus gustos (previamente estudiados en la investigación de campo), son movimientos típicos de peón.
Es su turno. Seguramente responda a tu comentario o ponga “me gusta” en el mismo.
Te toca. Que cojones haces? Requeterespondes a su comentario? Puedes, pero… que hacer cuando ha respondido tan neutralmente que es incontestable? Muy fácil. Has dejado un hueco descubierto al mover tu peón. Has dejado via libre a alguna de las figuras importantes, las que están colocadas en la segunda fila. La artillería pesada. Subnormal, no muevas la reina o el alfil a la primera de cambio que se acojona, ok?? Prueba con la torre o el caballo, esas figuras que avanzan muy rápido pero con un movimiento muy lógico y predecible. Que él sepa que tiene que hacer, que no se sienta amenazado. Prueba con un privado presentándote (presentarse no es contarle tu vida) un “Hola, que tal? Encantada (…)” estaría muy bien.
Él mueve ficha. Como en cualquier partida de ajedrez pueden pasar dos cosas. O mueve la misma ficha que tú (respondiendo educadamente a tu privado) para dejar algo de tiempo hasta que descubras tu estrategia; o la descubre él… siendo mucho más directo y diciéndote sin rodeos que piensa de todo eso.

Pase lo que pase, al día siguiente te saludará cuando te vea casi con total seguridad. Si eso no pasa, no marees más la partida, muestra sin pudor tu estrategia y salúdale tú.

Redes sociales. La gran herramienta. (PROLOGO de “Investigación de campo y recopilación de los primeros datos para basar la actuación posterior”)

Las redes sociales nos han facilitado la comunicación con nuestros seres queridos, amigos y compañeros (bien sea de clase, como de trabajo). Nos hemos acostumbrado a conocer a quienes irrumpen en nuestras vidas a través de sus perfiles, fotos, estados, páginas de las que son fieles (…).
Hay diferentes tipos de redes sociales, pero yo hablo especialmente de la conocida Facebook. Me siento en ella como en casa, la considero el “Starbucks” que no tenemos en Alicante, un lugar de encuentro en el que poder ponerme al día con las personas que yo quiera, cuando quiera. Y a las que no, que les den un “Dejé el chat abierto pero estaba haciendo cosas y no me enteré” y problema resuelto.
Pero, Y si no se ni como se llama?
Personalmente, no me subestimes. Nada es imposible y yo soy una prueba de ello. Las redes sociales son la viva imagen del pro y el contra conviviendo en la misma palabra.
Si han necesitado leer ese párrafo dos veces, te entiendo. Aun eres JUNIOR, cierto?
Veamos, es tan sencillo como aplicarnos el refrán del “No hagas lo que no quieres que te hagan”. Una red social ofrece la posibilidad de encontrar y conocer, pero también la de ser encontrados y conocidos.
A mí no me importa estar expuesta. Soy una tía bastante transparente, de esas que han rellenado casi todo su perfil y lo mantiene abierto a amigos (al publico desconocido no, solo el nombre, que soy transparente pero no idiota) pero bueno, no hablemos de mi. Hablemos de ellos, que se me va de las manos el ego y no encuentro regreso.
Lo que pretendo deciros es que quien busca, encuentra. No sabes cómo se llama, su edad, de donde es, que hace… no importa. Tenéis algo en común, algo muy valioso. El sitio donde le ves normalmente, la gente que le acompaña. Esto en las redes sociales es un REGALO DE LA HOSTIA. Mata Hari hubiese dedicado semanas, meses de investigación para descubrir algo como eso… y posteriormente te hubiese cobrado en zafiros rusos si querías tener conocimiento de ellos. Dos datos importantísimos que, traducidos a nuestra fuente de búsqueda (el siempre venerado FACEBOOK) te ofrecen localizar a cualquiera, sin pudor… sin dejar huellas.
-Lugares. Donde le ves normalmente? Universidad, trabajo, bar favorito, zona… no importa. Rastrea, pero hazlo bien. Puedes encontrar a cualquiera ahí dentro. Hasta los perros tienen Facebook.
-Amigos. Salta de persona en persona, es lento y extremadamente aburrido… pero tiene resultado. Facebook mantiene invariablemente abierta la posibilidad de ver la lista de amigos de cualquier miembro de ésta gran familia. Te sorprenderá comprobar que, efectivamente el mundo es un pañuelo, y que encontraras a muchos conocidos por el camino.

Los contras son evidentes. No todo el mundo tiene una foto de perfil en la que se le vea claramente, algunos ni siquiera se les ve en ausencia de claridad, puedes llegar a invertir demasiado tiempo en ello. Tampoco es aconsejable obsesionarse con el tema. Todo pasa por algo, si no aparece pronto… que le den.

Contactos visuales. Qué son y cómo actuar.

Tal vez deberíamos pararnos a pensar un poco más en cómo nos ven y un poco menos en que pueden querer ver en nosotras. Si por algo nos diferenciamos es en nuestra indiscutible capacidad de hacer complicadas las cosas, frente a la de ellos por simplificarlo todo.
Aquí reside la diferencia, la gran diferencia, la magnánima diferencia… la diferencia que todo lo jode.
Necesitamos pensar que existe un hombre perfecto (al menos perfecto para nosotras), sentirnos motivadas en la búsqueda y la larga espera. Sabemos que tendrá defectos, que no siempre las cosas irán bien… pero que nos aportará mucho más que aquello que nos negará.
Y un día lo encontramos (o eso parece, claro). Está ahí, con su porte, con su sonrisa, mirándonos de reojo mientras habla con sus amigos. O está ahí, con ese estilo que no te convence pero que te hace sentir “ese tío tiene algo”, algo que te atrae aunque seas 8aparentemente) la única que lo ve. O también puede que sea un estereotipo que nunca ha captado tu atención pero que, sin saber cómo… esta vez te magnetiza.
Esto puede ocurrirnos es diferentes ámbitos y/o situaciones, pongamos por esta vez el ejemplo de un local o salón en el que hay una gran multitud de gente.
Podemos reaccionar de diferentes maneras;
-La primera:
Piensas. Mal, muy mal. No hay que pensar. Un tío es como un coche de carreras, eficiente, seguro o no… pero hecho para llegar cuanto antes a la meta, sea cual sea y esté donde esté.
Las preguntas oscilan desde un tímido ¿Por qué me está mirando? Hasta un inexplicable ¿será él?
Chati, relájate y respira profundo porque creo, muy sinceramente, que no te llega suficiente oxigeno al cerebro. ¿Aun no sabes cómo se llama y ya estás pensando en si es mas de casa en el campo o ático en el centro? Tienes mucho que aprender, te quedan muchas hostias por darte aún. Eres una JUNIOR.

-La segunda:
Finges. No le haces caso, disimulas muy bien, pero controlas y vigilas. Podría darte resultado, pero tienes un 75% de posibilidades de que en un radio de 15 minutos (equivalente aproximadamente a 3 o 4 miradas) se ponga a mirar a otra.
No lo olvides, siempre hubo alguien antes que tú, también puede haberlo después.
Nena, deberías tramar un plan. Suele dar resultados “trasladar tu posición” justo en el instante en el que él te mire (para que vea a dónde vas) y colocarte en un sitio estratégico, al que él pueda acercarse sin necesidad de recurrir a un conocido para disimular. Las zona de los baños, cerca de la barra, la puerta (…). Arriesgado, pero no está mal. Suerte querida SENIOR.

-La tercera:
Correspondes. No niegas las miradas; si sonríe, tú también; si continúa su conversación, tú lo mismo. Es bastante efectivo, tienes entre un 50 y un 68% de posibilidades de que se acerque a preguntarte si os habéis visto antes (en plan, no sé qué decirte), y entre un 50% y un 32% de que se acerque preguntándote quien eres, a palo seco.
Cuidado, que no se te vea el plumero. No estaría de más que no fueses directa, responder un “No sé, me he dado cuenta de que mirabas demasiado” estaría bien para ver cómo reacciona.
Girl, lo estás haciendo bien. Tú puedes… continúa querida FLOWING.

-La cuarta:
Acción-reacción-repercusión. Combo al canto. Toda apuesta tiene su riesgo. No apto para cardiacas, antiguas alumnas del colegio del opus ni chicas con estrabismo (se te va a torcer el ojo, fijo).
El combo consiste en la correcta utilización de dos de las reacciones con una adaptación de la tercera.
Paso uno: ignora sus primeras ojeadas. Para ello es importante recordar que los límites son 15 minutos (equivalentes aproximadamente a 3 o 4 miradas) ACCIÓN
Paso dos: traslada tu posición. Si no te busca visualmente entre la gente hasta encontrarte, ni te molestes. Abandona. Si esto ocurre… REACCIÓN.

Paso tres: (Adaptación de la tercera reacción) Que no se acerque, que no domine. Acércate tú. Un simple pero efectivo “Perdona… me estabas mirando?” les deja K.O. 
Si eres capaz de reaccionar impulsiva pero racionalmente, y llevar a cabo de una forma correcta (y no forzada) estos tres paso, eres de las mías querida SMART.

martes, 22 de noviembre de 2011

Por qué?

Este blog nace como resultado de las múltiples crónicas, consejos y recomendaciones que siempre me piden, hago y cedo. Yo, seguidora confesa de las aventuras de nuestra neoyorkina Carrie Bradshaw, he caído en la tentación una y mil veces de pensar que no tengo por que soportar ese magno defecto de mi chico si, cada vez que quiero salir de fiesta él no viene por el mero hecho de haber pasado el día trabajando en la reforma de ese piso que ha pagado íntegramente para mí. Esta mujer casi tan egocéntrica como estrambótica, derrochadora como malcriada e indecisa como despreocupada, ha hecho mucho daño, a todas. Demasiado seguramente.
Seamos sinceras, ¿Quién no se ha sentido alguna vez un poco Charlotte, Carrie o Miranda? Es una mierda. (Si te has sentido Samantha, eres mi diosa nena) Pero en el caso de las otras tres… ¿Qué hacemos mal? ¿Qué diablos pasa?
La respuesta es muy sencilla. El único problema es que te sientes “un poco Charlotte”, “un poco Miranda” o “un poco Carrie”. Mal, muy mal. Siéntete tu misma. Principalmente porque no estás en nueva York y en segundo lugar por que ni eres la principal responsable de una renombrada galería de arte, ni socia en un bufete de abogados y ni mucho menos escribes una columna que te deja casi todo el día libre y te facilita la compra frecuente de modelitos de Diseño que solo lucirás una o dos veces (si es muy, pero que muy mono).
Eres una mujer normal, de entre 20 y 28 años, que termina sus estudios o se adentra en el mundo laboral (comúnmente conocido como cola del paro). Una chica que va muy mona siempre, “a su rollo”, sin necesidad de unos manolos ni un pájaro en la cabeza con forma de sombrero en el que pone “Prada”. Y lo más importante de todo: montas más en Bus que en taxi, y no te has MUERTO.
Eres una de las mías. Pero no eres como yo, y ni mucho menos como ellas.
Por último, en este primer artículo de presentación, me parece cuanto menos justo autodescribirme. Tengo veintiún años, estudio diseño aplicado a la Publicidad y, casi con total seguridad, no me parezco lo más mínimo a la clase de persona en la que ahora mismo piensas. Los chicos con los que he estado me han descrito como una mujer “como las de antes”, definiéndome como una chica de cara dulce y caderas anchas, mucho. Es raro verme con algo que no sean vaqueros, pero lo combino con infinidad de estilos, tejidos y estampados, pero siempre, siempre: pañuelos al cuello.
¿El resto? El resto ya lo iréis conociendo, poneos cómodas… espero servíos de ayuda o, cuanto menos, de entretenimiento.