Ahí está. Ya está.
Le has encontrado, aún no sabes ni como.
Le has agregado, con dos ovarios.
Te ha aceptado, y eso te sorprende.
Sólo si no sabes que hacer, Compórtate como en una partida de ajedrez.
Naturalidad, sé que es complicado pedir eso en un ámbito internautico, pero así debe de ser. Forzar las cosas solo sirve para desgastar, dejar que todo pase por sí mismo es como enviar una carta a Papá Nöel con 23 años y pretender que te lleguen los regalos.
Si él no quisiera jugar al ajedrez hubiese dicho “No” a tu petición de amistad. Recuerda que también puede que te haya aceptado por el típico “Me suena y no sé de qué”, eso es malo… tanto que como cotillee tu perfil y compruebe que no te conoce (aunque os veáis a menudo) te borrará sin compasión de su lista de amigos.
Si pasa un día y no te ha borrado, enhorabuena. Sabe quién eres y te acepta encantado o (más probablemente) sabe que le conoces pero no le importa pertenecer a tu vida facebookiana.
Existe una pequeña excepción, aquella en la que has pasado tan sumamente desapercibida para él que aunque te ha aceptado para ver tus fotos, ha leído tu perfil y ha comprobado vuestros puntos en común, no te ha visto en su vida… en ese caso se pondrá en contacto contigo y preguntará “perdona, nos conocemos de algo?”. Tranquila, no te precipites. Explícale donde le ves normalmente y miente como una bellaca basándote en un “Llegué a tu perfil por casualidad y me dije: por que no?”.
Claro está, y esto no hace falta que se lo explique nadie, mientras esto no pase aprovecha y cotillea su perfil, el tipo de música que escucha, que autores/libros lee, cuales son las películas que más le han gustado. A esto llámalo investigación de campo, si no conoces los grupos, autores o películas... búscalos en internet… puedes aprender algo muy valioso que, en una relación cuesta meses llegar a dominar… y utilizar esos datos, aunque no todos los compartas, para entablar temas de conversación. Siempre tendrás una buena excusa para enviarle un mensaje el próximo concierto en España, el nuevo libro de la saga o el próximo estreno de ese mismo director. Éste primer paso ha sido como la colocación de las figuras sobre el tablero.
Si no ha pasado nada de eso y, tras el paso de uno o dos días aun no habéis tenido contacto escrito (digo escrito por que muy posiblemente si soléis coincidir seguiréis haciéndolo y él, si no es muy tonto… te ha visto pulular por su terreno) llega la hora de mover ficha. Oficialmente él te cede el turno, si tú has querido jugar, tú moverás primero. Puede parecer un gesto de caballerosidad entre contrincantes. Y una mierda. Así de claro. Tú empiezas, tú muestras antes tu estrategia. Pero no pasa nada.
Solo puedes mover un peón, pero tienes dos opciones. Puedes mover uno o dos espacios, dos movimientos en definitiva. Tienes un rango de actuación de dos casillas, esto significa que puede irrumpir en su espacio dos veces, pero con un peón. Lo más llano, lo más débil, lo menos íntimo. Un “me gusta”, un comentario a algo que tenga que ver con sus gustos (previamente estudiados en la investigación de campo), son movimientos típicos de peón.
Es su turno. Seguramente responda a tu comentario o ponga “me gusta” en el mismo.
Te toca. Que cojones haces? Requeterespondes a su comentario? Puedes, pero… que hacer cuando ha respondido tan neutralmente que es incontestable? Muy fácil. Has dejado un hueco descubierto al mover tu peón. Has dejado via libre a alguna de las figuras importantes, las que están colocadas en la segunda fila. La artillería pesada. Subnormal, no muevas la reina o el alfil a la primera de cambio que se acojona, ok?? Prueba con la torre o el caballo, esas figuras que avanzan muy rápido pero con un movimiento muy lógico y predecible. Que él sepa que tiene que hacer, que no se sienta amenazado. Prueba con un privado presentándote (presentarse no es contarle tu vida) un “Hola, que tal? Encantada (…)” estaría muy bien.
Él mueve ficha. Como en cualquier partida de ajedrez pueden pasar dos cosas. O mueve la misma ficha que tú (respondiendo educadamente a tu privado) para dejar algo de tiempo hasta que descubras tu estrategia; o la descubre él… siendo mucho más directo y diciéndote sin rodeos que piensa de todo eso.
Pase lo que pase, al día siguiente te saludará cuando te vea casi con total seguridad. Si eso no pasa, no marees más la partida, muestra sin pudor tu estrategia y salúdale tú.
No hay comentarios:
Publicar un comentario